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Fundamentos del diseño

  • Foto del escritor: Alejandro Ortiz
    Alejandro Ortiz
  • 2 feb 2022
  • 2 min de lectura

Son la base de todos los medios visuales: están en el arte, el diseño web e, incluso, en pequeños detalles, como las tipografías. Pero, ¿Qué tienen en común estos ejemplos? Sencillamente, algunos poseen elementos básicos, como la línea, el tamaño, la forma, la textura y el equilibrio.




Estos fundamentos pueden asustar un poco, especialmente si no te consideras un artista. Pero también pueden enseñarte mucho sobre cómo trabajar con diferentes recursos y crear imágenes desde cero.

Línea:

Es una forma que conecta dos o más puntos. Puede ser gruesa o delgada, ondulada o irregular. Esto le da la posibilidad de tener muchos estilos.


Forma:

Es cualquier área bidimensional con un límite reconocible. Es decir, círculos, cuadrados, triángulos, etc. Estos se dividen en dos categorías: geométrica o regular y orgánica, en donde las formas son más libres.


Objetos:

Cuando una forma adquiere propiedades 3D, la llamamos objeto, el cual puede existir en el mundo real o simularse utilizando técnicas como la luz, la sombra y la perspectiva para crear la ilusión de profundidad.


Textura:

Es la cualidad física de una superficie. Al igual que los objetos, puede ser tridimensional y dar una idea de cómo se verá en la vida real.


Equilibrio:

Es la buena distribución del peso visual y puede verse afectado por muchas cosas, incluidas el color, el tamaño, el número y el espacio en blanco.


Los fundamentos del diseño van más allá de la pieza final, ya que lo importante es apreciar los detalles que conforman cada composición. Esto puede aplicarse a casi cualquier tipo de proyecto, ya sea que estés creando tus propios diseños o simplemente buscando maneras sencillas de mejorar en tu trabajo.



Disposición y composición


Estos dos elementos son considerados como las bases del diseño por el orden y sentido que le brindan a tus proyectos. También se les conoce como layout o maquetación.

Generalmente se asocian a los textos, pero en realidad, se pueden aplicar a otros formatos como el diseño web o gráfico.

A continuación, te presentaremos cinco características que dan cuerpo a estos elementos y que, al incorporarlos a tu trabajo, mejorarán su calidad.




1. Proximidad

Presenta las diferentes relaciones entre el contenido expuesto, agrupando o separando los diferentes elementos que componen tu proyecto.

Cuando aplicas este principio, tu trabajo adquiere mayor descanso visual.



2. Espacio en blanco

Se ubica entre los distintos elementos de tu trabajo, como las líneas de texto, márgenes, iconos, etc.

Su función es simple, pero importante: ofrecerle espacio al contenido para que así se pueda entender.



3. Alineación

Organiza el contenido bajo un formato específico que mejora la lectura del proyecto. Mantiene las proporciones entre las márgenes y el espacio de trabajo utilizado.



4. Contraste y jerarquía

Esta característica es útil a la hora de destacar algo que nos parece importante dentro del proyecto. Existen muchas maneras de lograrlo, por ejemplo, a través de los diferentes estilos que pueden aplicarse a los textos, su tamaño o color.

En conjunto, facilitan la navegación del contenido a tus espectadores. Esto quiere decir que quien observa o lee tu trabajo, puede tener una guía de dónde empezar y dónde continuar.



5. Repetición

Como su nombre lo indica, esta característica refuerza un elemento o estilo importante en tu diseño. Úsalo en títulos, encabezados, etc., ya que además de ofrecer unidad estética a tu proyecto, le permite a tus espectadores familiarizarse con lo que estás presentando.

 
 
 

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